Dolor


Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;

ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;

ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

Frente al mar


Oh mar, enorme mar, corazón fiero,

de ritmo desigual, corazón malo,

yo soy más blanda que ese pobre palo

que se pudre en tus ondas prisionero.


Oh mar, dame tu cólera tremenda,

yo me pasé la vida perdonando,

porque entendía, mar, yo me fui dando:

"Piedad, piedad para el que más ofenda".


Vulgaridad, vulgaridad me acosa.

ah, me han comprado la ciudad y el hombre.

Hazme tener tu cólera sin nombre:

Ya me fatiga esta misión de rosa.


¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,

me falta el aire y donde falta quedo,

quisiera no entender, pero no puedo:

Es la vulgaridad que me envenena.


Me empobrecí porque entender abruma,

me empobrecí porque entender sofoca,

¡Bendecida la fuerza de la roca!

Yo tengo el corazón como la espuma.


Mar, yo soñaba ser como tú eres,

allá en las tardes que la vida mía

bajo las horas cálidas se abría...

Ah, yo soñaba ser como tú eres.


Mírame aquí, pequeña, miserable,

todo dolor me vence, todo sueño;

Mar, dame, dame el inefable empeño

de tornarme soberbia, inalcanzable.


Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,

¡Aire de mar!... ¡Oh tempestad, oh enojo!

Desdichada de mí, soy un abrojo,

y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.


Y el alma mía es como el mar, es eso,

ah, la ciudad la pudre y equivoca

pequeña vida que dolor provoca,

¡Que pueda libertarme de su peso!


Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...

La vida mía debió ser horrible,

debió ser una arteria incontenible

y apenas es cicatriz que siempre duele.

Su enfermedad y trágico final


Ser escritora exitosa no la libró de la angustia y los miedos que la torturaban.
El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama. La mastectomía le deja grandes cicatrices físicas y emocionales. Siempre había sufrido de depresión, paranoia y ataques de nervios, pero ahora los síntomas de enfermedad mental se recrudecen. Se vuelve recluida y evita a sus amistades.
En octubre viaja a Mar del Plata. Desde allí, envía dos cartas: una a su hijo, Alejandro, y un "Poema de despedida" al diario La Nación.
En el año 1938, hacia la una de la madrugada del martes veinticinco Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió al mar.
Esa mañana, dos obreros descubrieron el cadáver en la playa. Aunque los biógrafos aseguran que saltó al agua desde una escollera, la leyenda es que se internó lentamente en el mar.


"Voy a dormir" (último poema antes de suicidarse)

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara en la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola; oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias... Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.

En el mundo intelectual y artístico


Alfonsina intervino en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores y su participación en el gremialismo literario fue intensa.
El éxito de sus poesías la acercó rapidamente al mundo intelectual y artístico de la época: integró el grupo Anaconada, junto a escritores como Horacio Quiroga y Baldomero fernandez Moreno.
En 1926, pasó a La Peña, con Benito Quinquela Martín y Miguel H. caminos.
En 1930 viajóa Europa y se incorporó a las reuniones que organizaba el grupo Signos, donde eran habitúes personajes como Ramón Gómez de la Serna y Federico García Lorca.
En 1932, publicó sus "Dos farsas pirotécnicas": «Cimbelina en 1900 y pico» y «Polixena y la cocinerita». Colabora en el diario Crítica y La Nación; sus clases de teatro son la rutina diaria.

Sus obras


De acento romántico, pos modernista, las constantes de su poesía son su angustia ante la vida, la fugacidad de lo humano y su obsesión por la muerte y el mar, que de alguna manera ya anunciaban su trágico final.
En sus obras se destacan, "La inquietud del rosal" en 1916, "El dulce daño", en 1918 y en 1920 "Languidez", el cual recibió el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura. En 1925 publica "Ocre", que marca un cambio decisivo en su poesía, se liga a la temática feminista e intenta desligarse de las hopalandas del Modernismo y volver más la mirada al mundo real.
El 20 de marzo de 1927 se estrena su obra de teatro "El amo del mundo", que despertaba las expectativas del público y de la crítica. Al día siguiente la crítica se ensañó con la obra, y a los tres días tuvo que bajar de cartel. La escritora se sintió muy dolida por su fracaso, y trató de explicarlo atribuyéndole la culpa al director y a los actores.
Varios viajes a Europa (1930 y 1934) motivaron una evolución hacia un lirismo libre de moldes formales, dramático y descarnado y de una audacia erótica insólita para la época, con nuevas meditaciones feministas: "Mundo de siete pozos", 1934 y "Mascarilla y trébol", 1938.

Alfonsina en Buenos Aires


A punto de cumplir veinte años, llega a Buenos Aires, donde nace su hijo Alejandro, compañero inseparable de toda su vida. Eso la define como mujer que se enfrenta radicalmente a la sociedad. "La inquietud del rosal" se publica, a pesar de las penurias económicas, en 1916. "lo publiqué para no morir", confesaba Alfonsina, mientras conseguía triunfar en un mundo sumamente dificíl, sobre todo para una mujer joven y pobre.
Trabaja como cajera en una tienda y en la revista Caras y Caretas. Se relaciona con José Enrique Rodó, Amado Nervo, José Ingenieros y Manuel Ugarte. Con estos dos últimos su amistad es más profunda. Su situación económica mejora. Hace frecuentes viajes a Montevideo, donde conoce a la poeta uruguaya Juana de Ibarbourou y al que será su gran amigo, el escritor también uruguayo Horacio Quiroga.

Un poco más de su vida...


Alfonsina tenía cuatro años cuando su familia regresó a Argentina después de un vano intento de buscar prosperidad en Europa.
Pasó una infancia muy humilde en San Juan. «Estoy en San Juan, tengo cuatro años; me veo colorada, redonda, chatilla y fea. Sentada en el umbral de mi casa, muevo los labios como leyendo un libro que tengo en la mano y espío con el rabo del ojo el efecto que causo en el transeúnte. Unos primos me avergüenzan gritándome que tengo el libro al revés y corro a llorar detrás de la puerta»
Luego, en 1901 se trasladan a Rosario. Paulina, su madre, abrió una pequeña escuela domiciliaria, y pasa a ser la cabeza de una familia numerosa, pobre y sin timón, con un padre alcohólico, que acostumbraba a desaparecer semanas enteras de su casa. Instalaron el «Café Suizo», cerca de la estación de tren, pero el proyecto fracasó. Alfonsina lavaba platos y atendía las mesas a los diez años.
A los 12 años, mientras soñaba con ser actriz, empieza atrabajar como costurera a domicilio y después en una fábrica de gorras.
En 1907 consiguió un papel en la compañía teatral de José Tallavi y se fue de gira por un año.
Cuando volvió a Rosario se encuentra con que su madre se ha casado y vive en Bustinza.
La poeta decide estudiar la carrera de maestra rural en Coronda, y allí recibe su título profesional. Gana un lugar sobresaliente en la comunidad escolar y consigue un puesto de maestra.
Al mismo tiempo se vincula a dos revistas literarias, Mundo Rosarino y Monos y Monadas.

Breve biografía


Alfonsina Storni nació en Sala Capriasca, un pueblito de Suiza, el 22 de mayo de 1892...Sigue leyendo, en las entradas posteriores, encontrarás el resto de su biografía.