Alfonsina en Buenos Aires


A punto de cumplir veinte años, llega a Buenos Aires, donde nace su hijo Alejandro, compañero inseparable de toda su vida. Eso la define como mujer que se enfrenta radicalmente a la sociedad. "La inquietud del rosal" se publica, a pesar de las penurias económicas, en 1916. "lo publiqué para no morir", confesaba Alfonsina, mientras conseguía triunfar en un mundo sumamente dificíl, sobre todo para una mujer joven y pobre.
Trabaja como cajera en una tienda y en la revista Caras y Caretas. Se relaciona con José Enrique Rodó, Amado Nervo, José Ingenieros y Manuel Ugarte. Con estos dos últimos su amistad es más profunda. Su situación económica mejora. Hace frecuentes viajes a Montevideo, donde conoce a la poeta uruguaya Juana de Ibarbourou y al que será su gran amigo, el escritor también uruguayo Horacio Quiroga.

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