lunes 23 de junio de 2008

Sus obras


De acento romántico, pos modernista, las constantes de su poesía son su angustia ante la vida, la fugacidad de lo humano y su obsesión por la muerte y el mar, que de alguna manera ya anunciaban su trágico final.
En sus obras se destacan, "La inquietud del rosal" en 1916, "El dulce daño", en 1918 y en 1920 "Languidez", el cual recibió el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura. En 1925 publica "Ocre", que marca un cambio decisivo en su poesía, se liga a la temática feminista e intenta desligarse de las hopalandas del Modernismo y volver más la mirada al mundo real.
El 20 de marzo de 1927 se estrena su obra de teatro "El amo del mundo", que despertaba las expectativas del público y de la crítica. Al día siguiente la crítica se ensañó con la obra, y a los tres días tuvo que bajar de cartel. La escritora se sintió muy dolida por su fracaso, y trató de explicarlo atribuyéndole la culpa al director y a los actores.
Varios viajes a Europa (1930 y 1934) motivaron una evolución hacia un lirismo libre de moldes formales, dramático y descarnado y de una audacia erótica insólita para la época, con nuevas meditaciones feministas: "Mundo de siete pozos", 1934 y "Mascarilla y trébol", 1938.