Duerme tranquilo


Dijiste la palabra que enamora
a mis oídos. Ya olvidaste. Bueno.
Duerme tranquilo. Debe estar sereno
y hermoso el rostro tuyo a toda hora.
Cuando encanta la boca seductora
debe ser fresca, su decir ameno;
para tu oficio de amador no es bueno
el rostro ardido del que mucho llora.
Te reclaman destinos más gloriosos
que el de llevar, entre los negros pozos
de las ojeras, la mirada en duelo.
¡Cubre de bellas víctimas el suelo!
Más daño al mundo hizo la espada fatua
de algún bárbaro rey y tiene estatua.

2 comentarios:

  1. Me encanta visitarte y visitar a Alfonsina. Siempre me inspira nuevas ideas y me recuerda varias vivencias.

    Un beso

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  2. Hola, gracias por la visita. Tal vez signifique lo mismo, la verdad es que no pensé en nada al momento de escribirlo, simplemente lo hice y ya, aunque lo mía tiene que ver más con la herida que produce enamorarse, en cambio el poema de Alfonsina tiene que ver con la desilusión o el perdón hacia un amante, muy lindo poema, por cierto, gracias por enviarme a por él, más bien tengo la impresión de antes haberlo leído, pero bueno...El otro poema, el de la otra página, también está bueno. Los fantasmas siempre se disuelven, tienen algo de agua.Besos, vuelva cuando quiera, chao.

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