Dulce tortura


Polvo de oro en tus manos fue mi melancolía

sobre tus manos largas desparramé mi vida;

mis dulzuras quedaron a tus manos prendidas;

ahora soy un ánfora de perfumes vacía.


Cuánta dulce tortura quietamente sufrida

cuando, picada el alma de tristeza sombría,

sabedora de engaños, me pasada los días

¡besando las dos manos que me ajaban la vida!

1 comentario:

  1. dulce tortura que le arrebató la vida...
    pobre Alfonsina...
    bellísima!

    besos

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