¡Ay!


Seré en tus manos una copa fina

pronta a sonar cuando vibrarla quieras...

Destilarán en ella primaveras,

reflejará la luz que te ilumina.


Seré en tus manos una copa fina.

Habrás en ella una bebida suave,

nunca más dulce, pues piedad le dona;

licor que no hace mal y el mal perdona,

dulce licor que de las cosas sabe...


Habrás en ella una bebida suave.

Un día oscuro, entre tus dedos largos

será oprimido su cristal fulgente

y caerá en pedazos buenamente

la fina copa que te dio letargos;

¡un día oscuro, entre tus dedos largos!


Cristal informe sobre el duro suelo

no ha de ser turbio porque está quebrado:

reflejará la beatitud del cielo;

pobre cristal sobre tus pies tirado;

cristal informe sobre el duro suelo.

Daño tan grande Dios te lo perdone:

manos benditas las que así lo quiebren,

rosas y lirios para nunca enhebren,

dulzura eterna su impiedad le abone.

Daño tan grande Dios te lo perdone...

1 comentario:

  1. Me ha gustado este poema y tu pagina la enlazo a mi blog y te sigo para leerte con mas frecuencia..

    saludos fraternos
    un abrazo

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