Espera


He de darte las manos, espera, todavía

está llena la tierra del murmullo del día.

La bóveda celeste no deja ver ninguna

de sus estrellas... duerme en los cielos la luna.


He de darte las manos, pero aguarda, que ahora

todo piensa y trabaja -la vida es previsora-

Pero el corazón mío se esconde solitario,

desconsolado y triste por el bullicio diario.


Hace falta que todo lo que se mueve cobre

una vaga pereza, que el esfuerzo zozobre,

que caiga sobre el mundo un tranquilo descanso,

un medio todo dulce, consolador y manso.


Espera... dulcemente, balsámica de calma,

se llegará la noche, yo te daré las manos,

pero ahora lo impiden esos ruidos mundanos;

hay luz en demasía, no puedo verte el alma.

1 comentario:

  1. ¡Hola! Otro gran poema de la autora. Me gusta venir a leer sus composiciones.

    Un abrazo

    ResponderEliminar