Un día


Andas por esos mundos como yo; no me digas

que no existes, existes, nos hemos de encontrar;

no nos conoceremos, disfrazados y torpes

por los caminos echaremos a andar.


No nos conoceremos, distantes uno de otro

sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.

¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?

Diremos, el camino volviendo a desandar.


Quizá nos encontremos frente a frente algún día,

quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.

Y ahora me pregunto... cuando ocurra, si ocurre,

¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?

Transfusión

La vida tuya sangre mía abona
y te amo a muerte, te amo; si pudiera
bajo los cielos negros te comiera
el corazón con dientes de leona.

Antes de conocerte era ladrona
y ahora soy menguada prisionera.
¡Cómo luce de bien mi primavera!
¡Cómo brilla en tu frente mi corona!

Sangre que es mía en tus pupilas arde
y entre tus labios pone cada tarde
las uvas dulces con que pan convida.

Y en tanto; flor sin aire, flor en gruta,
me exprimo toda en ti como una fruta
y entre tus manos se me va la vida.

Tenías miedo...

Tenías miedo de mi carne mortal y en ella buscabas el alma inmortal.
Para encontrarla, a palabras duras, me abrías grandes heridas.
Entonces te inclinabas sobre ellas y aspirabas,terrible, el olor de mi sangre.

Tanta dulzura alcánzame tu mano...


Tanta dulzura alcánzame tu mano

que pienso si las frutas te engendraron,

si abejas con su miel te amamantaron

y si eres nieto excelso del verano.

Tanta dulzura no es de rango humano:

los dioses tus pañales perfumaron,

sobre tu sangre roja destilaron

ojos de niños, lasitud de llano.

Tanta dulzura, que cayendo al alma

mueve esperanzas, le procura calma

y todo anhelo de virtud corona.

Tanta dulzura, para bien sentida,

que digo al mal que me consume: olvida,

y al fuerte daño que me dan: perdona.

Subconciencia


Has hablado, has hablado y me he dormido.

Pero duermo y no duermo, porque siento

que estoy bajo el supremo pensamiento:

vivo, viviré siempre y he vivido.


Has hablado, has hablado y he caído

en un marasmo... cede hasta el aliento.

Tiempo atrás, en las sombras, me he perdido:

estoy ciega. No tengo sentimiento.


Como el espacio soy, como el vacío.

Es una sombra todo el cuerpo mío

y puedo como el humo levantarme:


Oigo soplos etéreos... sobrehumanos...

Sujétame a la tierra con tus manos,

que si el viento se mueve ha de llevarme.