Tenías miedo...

Tenías miedo de mi carne mortal y en ella buscabas el alma inmortal.
Para encontrarla, a palabras duras, me abrías grandes heridas.
Entonces te inclinabas sobre ellas y aspirabas,terrible, el olor de mi sangre.

1 comentario:

  1. Querida, pronto regresaré a tu país y espero volver a Rosario.

    Un abrazo

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